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Los buenonditas también golpean

  • Foto del escritor: Jojo Raya
    Jojo Raya
  • hace 24 horas
  • 2 min de lectura


Tere Calzada no la han vencido en el debate. Intentaron doblarla con gritos, presión y violencia política. Fue cercada, insultada y colocada al borde de una agresión. Después vino la traición de los “buenonditas” de Movimiento Ciudadano, tolerantes mientras todos obedecen, sin matices.

Primero la dejaron sola. Luego dijeron respetar su postura, pero aclararon que su voto no representaba al partido. Traducción de calle: te abrazamos y te entregamos por la espalda. Eso no es pluralidad. Es cobardía partidista envuelta en lenguaje incluyente.


Paul Ospital quiso disfrazar la fractura con el cuento de que en MC hay “librepensadores”. Si respetaran la libertad de conciencia, habrían defendido a su coordinadora cuando fue cercada, no después.


La diputada fue la agredida, violentada y traicionada. Su pecado fue votar distinto. Y cuando una mujer se aparta del guion, los mismos que presumen defender derechos humanos la convierten en blanco.

La discusión merecía técnica, no consignas. El artículo 61 constitucional protege la inviolabilidad de las opiniones legislativas. El artículo 6 ampara la libre manifestación de ideas. Ninguno autoriza intimidar a una diputada, invadir el pleno o presionarla para torcer su voto.


También faltan números. En Querétaro, el INE reportó 19 credenciales actualizadas de personas trans y 55 de personas no binarias: 74 trámites. Ese dato obliga a legislar con proporcionalidad, no a fabricar una emergencia social.


Desde 2023 el INE permite el identificador “X” para personas no binarias y desde 2024 habilitó adecuaciones en la credencial para personas trans. ¿Qué vacío resolverá la reforma local?, ¿cómo impactará en materia registral, filiación, paridad y derechos de terceros? De eso casi nadie habla.

Mientras el pleno ardía, los morenistas Rosalba Vásquez, Blanca Flor Benítez y Erick Silva quedaron señalados por replegarse cuando la protesta se salió de control. Muy valientes para encender la agenda; muy discretos cuando tocó enfrentar sus consecuencias.


También aparece Manuel Urquiza, quien busca venderse como voz independiente rumbo a 2027. Su cercanía con una de las principales activistas y sus diferencias con la familia de Calzada alimentan la sospecha de que aquí no todo es ideología. Urquiza debe aclarar sus antecedentes públicos por agredir a mujeres, antes de colocarse como autoridad moral.

Armando Rivera también se subió al púlpito. ¿De dónde sale para vivir en El Campanario, circular en un Jeep naranjay operar desde oficinas de élite en Plaza Olivares? No es sentencia; es pregunta pública. En tiempos de austeridad, quien presume superioridad moral debe enseñar las cuentas.

La inclusión que exige obediencia no es inclusión. Es control político con bandera de colores.




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