Lunes 16 Febrero. Libro con los escándalos del lopezobradorismo
- Jojo Raya
- hace 4 horas
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Julio Sherer Ibarra, amigo de Andrés Manuel López Obrador desde antes de su llegada a la Presidencia, publica un su libro NI VENGANZA NI PERDÓN, donde explica su visión de lo que fue el gobierno de la 4T, sin atacar directamente a AMLO sí pone de manifiesto que hubo personajes en el gabinete que utilizaron el poder para asuntos particulares: Adán Augusto López, Alejandro Gertz Manero, Manuel Bartlett, Rocío Nalhe y, sobre todo, Jesús Ramírez. No es un libro donde se muestre una venganza del autor, sino más bien una crónica de esos escándalos que marcaron el rumbo fallido del gobierno. El proyecto político de López Obrador fue esencialmente personalista. Su liderazgo carismático fue eficaz para conquistar el poder, pero el libro evidencia la tensión entre un liderazgo diseñado para estar en la oposición y su funcionamiento en el gobierno. La lógica de movilización y polarización se trasladó al ejercicio del poder, reduciendo márgenes de deliberación técnica e institucional. El texto sugiere que se privilegió la lealtad sobre la capacidad técnica. Esto redujo la autonomía de funcionarios, inhibió el debate interno y consolidó un modelo vertical. Los sistemas políticos complejos requieren experiencia y capacidad de corrección, elementos que pueden debilitarse cuando el liderazgo concentra decisiones. Las rupturas con antiguos colaboradores reflejan baja tolerancia a la autonomía interna. El sistema no premia el protagonismo alterno, lo que refuerza el control central. El libro funciona como testimonio y como advertencia institucional. El liderazgo carismático fue determinante para alcanzar el poder, pero su institucionalización resultó limitada. La centralización, la polarización y la prioridad de la lealtad sobre la técnica marcan las principales tensiones del sexenio analizado.
STRIKE 2
La salida de Marx Arriaga Navarro de la Secretaría de Educación Pública (SEP) ocurrió el 13 de febrero de 2026, cuando fue destituido de su cargo como director general de Materiales Educativos. Esta decisión fue confirmada por el secretario de Educación, Mario Delgado, y consistió en la remoción de Arriaga mediante un procedimiento administrativo en el que su plaza cambió de naturaleza y quedó disponible para un nuevo nombramiento. Uno de los factores centrales fue el conflicto que Arriaga mantenía con la nueva administración educativa. Él era el principal responsable de los libros de texto gratuitos de la llamada Nueva Escuela Mexicana, un proyecto impulsado en el sexenio anterior. Sin embargo, su gestión estuvo rodeada de controversias por el contenido de esos libros, su enfoque ideológico, errores detectados y cuestionamientos sobre temas como la representación de mujeres y el enfoque pedagógico. Estas tensiones provocaron fricciones con las autoridades actuales y aumentaron la presión para su salida. La SEP explicó oficialmente que la destitución se debió a un cambio en la naturaleza del puesto, lo que permitía hacer un nuevo nombramiento. No obstante, Arriaga sostuvo que su salida se debió a su oposición a modificar los contenidos educativos y denunció un intento de privatizar la educación pública. Incluso llamó a movilizar a docentes y ciudadanos para defender el modelo educativo que él impulsó, lo que reflejó una confrontación directa con la dirección de la SEP. La salida no fue tranquila. Arriaga inicialmente se negó a abandonar su oficina y exigió un acta formal de despido, lo que generó escenas de tensión con funcionarios y elementos de seguridad. Finalmente, fue retirado del cargo, cerrando una etapa polémica dentro de la SEP, marcada por fuertes debates sobre el rumbo de la educación pública y el contenido de los libros de texto en México. Esto se puede interpretar como parte de la limpieza que està haciendo el gobierno de Claudia Sheinbaum de la estructura que le heredó AMLO, con la cual no necesariamente está de acuerdo.
STRIKE 3…PONCHADO
Y resulta que como dicen los jóvenes, “hay tiro” y es que el alcalde de Corregidora, Chepe Guerrero reto a un debate al diputado federal Gilberto Herrera, quien aprovecha cualquier situación para criticar y lanzar acusaciones, algo que ha demostrado que no es del gusto de la mayoría de los queretanos, ha logrado que ni en su partido lo tomen en serio, tanto así que ni al evento del 5 de febrero lo invitó el Gobierno Federal, ha logrado perder el apoyo de su mismo partido, quienes “ya no lo juntan” y eso lo ha radicalizado más, solo un pequeño grupo de ultras le siguen en todas sus batallas, ahora el alcalde del municipio conurbado y nombrado en la lista de los 4 fantásticos que aspiran a la candidatura del PAN a la gubernatura, por supuesto que no acepto la invitación al debate y solo quiso quedar como víctima, cambiando lugar y hora, la realidad es que todos sabían que no se iba a hacer, el exrector de la UAQ no desea ese enfrentamiento porque va a tener que demostrar muchas de las cosas que acusa sin necesidad de que haya pruebas sustentadas, así que no va a suceder y el seguirá con ese papel de vìctima y como veo las cosas que no resulte con alguna candidatura para el 2027 y seguramente se le irá encima a sus mismos compañeros de Morena, su opción sería irse por el PT si es que no se logra el acuerdo dentro de participantes de la 4T, cada quien cosecha lo que siembra.









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